De Joni Mitchell y los lugares de refugio: “A dor é minha e em mim doeu, a culpa é sua, o samba é meu”

Fecha de publicación 14 marzo, 2012 | Cortos, Texto

Entre 1971 y 1972, Joni Mitchell tocó con Crosby, Still, Nash and Young, estuvo de gira por Europa y se recluyó en una casa de campo en Canadá para terminar con la publicación de “Blue”, un disco nostálgico sobre la búsqueda de los espacios propios.

Por: Juan Pablo Angarita Bernal

“¿Cómo se compone una canción?”, le preguntan a Joni Mitchell en una entrevista de principios de los años 70, de esos días en los que aparece casi siempre sola con su piano o su guitarra en el escenario. Y ella responde: “Creo que tiene mucho que ver con estar abierto a experimentar y de estar en sintonía con lo milagroso”. Blue, el disco que Joni Mitchell editó en 1971, es un disco milagrosamente triste.

A pesar de que está hecho con canciones que hablan del amor como un tipo de refugio (pero no el único) y de las despedidas como un camino que no necesariamente tiene que ser de heridas dolorosas e incapacidad momentánea, siento que para Joni estamos tristes y adoloridos desde antes del amor, por lo que la eventual curación frente a la ruptura se tendría que convertir en algo muy personal, minucioso e inexplicablemente generador. El músico Graham Nash describe su manera de componer con una imagen que acerca el proceso de Joni a la sintonía consigo mismo: “Es como si estuviera canalizando. Desaparecía durante horas. Estaba allí físicamente, pero no estaba allí, se había ido… Era genial ver a alguien dejarse llevar por una visión”.

En un concierto de 1970, Joni toca una hermosa versión de su canción “Blue” en donde me gusta creer que está su mirada al amor, su movimiento de reacción frente a la ruptura y su defensa frente al dolor que ella misma se causa. Siento que en esta versión, Joni Mitchell transmite una honesta conciencia sobre nuestra propia fragilidad, sobre la eventualidad de las rupturas, pero también rearma un modelo para quitarle importancia, para mirar no hacia afuera, sino hacia el interior, donde estarán las posibilidades para poder seguir en pie.

Ese largo primer blue, cantado como un sustantivo-adjetivo (“Hey Blue, there’s a song for you”), y la manera como dilata cada frase con su vibrato enfático, se conjugan perfectamente con las notas graves que hace reverberar hasta más no poder en el piano. Joni canta con una fuerza enorme, en medio de algo que debe ser como la desolación más ambigua de todas, la de quien se siente sin refugio pero con la seguridad de tener algo de fuerzas, en algún lugar, para enfrentársele a todo. Refuerzo mi teoría de la mirada al amor y a la ruptura cuando escucho esas capas del piano arpegiado: siento que son las que van extendiendo la canción para que la letra pueda ser dicha a destiempo, despacio como a manera de precaución, pero también frenética para recordar la decisión de despedirse. Y es que todo el disco me parece una sola canción de despedida.

En otra de las canciones del disco, “A case of you”, Joni dice: “Just before our love got lost you said: I’m as constant as a northern star, and I said: Constantly in the darkness. Where’s that at?”. Creo que ahí, Joni se acerca a definir con precisión esa nostalgia por la pérdida reciente: “You’re in my blood like holy wine; you taste so bitter and so sweet. I could drink a case of you, and I would stay be on my feet”. Su nostalgia es activa y evidencia una capa de reconocimiento interior adquirido durante el proceso, desde el trago amargo de decir just before our love got lost yoy said I’m as constant as a northern star hasta el You’re in my blood like holy wine; you taste so bitter and so sweet. Es otra forma de entender esa despedida; la nostalgia como un sentimiento invasor, que de manera paciente se instala, se nos vuelve cómodo, pero puede prescindir de nosotros cuando lo desee.

En el documental “Woman of heart and mind”, Joni dice que cuando empezó a mostrar las canciones de este disco uno de sus amigos músicos la acusó de decir demasiado sobre ella misma. Y ahí mismo, una ya bien adulta Joni Mitchell responde altiva, que es cierto, que estaba frágil y que no medía cuánto decía, pero que no necesitaba hacerlo porque sentía que en esa comunicación radicaba su nueva fortaleza. El disco entero reafirma su dolor, el de la separación, pero en canciones que lo trascienden como sentimiento directo, momentáneo, banal o dolorosamente palpable, y lo hacen algo recordable, llevable, unas canciones-refugio.

Y las canciones recuperan y rehacen, como lo dice Joao Gilberto en “Saudade fez um samba“: “A dor é minha em mim doeu, a culpa é sua, o samba é meu”. Con la tristeza se hizo una canción-refugio, que ha venido a ocupar el lugar que ha quedado, o que hemos dejado vacío.

One Response to De Joni Mitchell y los lugares de refugio: “A dor é minha e em mim doeu, a culpa é sua, o samba é meu”

  1. Bernardo says:

    GRACIAS MUY INTERESANTE LA NOTA.Amo la musica de Joni Mitchell.Un abrazo.

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