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¿A qué suenan las bandas ficticias de una novela?

Fecha de publicación 8 septiembre, 2012 | Reseñas, Texto

Richard Katz, uno de los protagonistas de la novela Freedom de Jonathan Franzen, es -a su modo- un estereotipo del rockstar: Mujeriego, adicto, inconforme, pero leal como ningún otro, leal -a su manera- a su amigo Walter Berglund (otro de los protagonistas del libro) y, sobre todo, leal a la música que considera es válida crear; música que se ajusta a sus principios de vida, música pensada pero simple, música que tenga un mensaje pero no un mensaje que eclipse a la música, música que importe pero no demasiado, ese tipo de rock que se puede llamar pop sin tener la necesidad de peinarse todos los días por si llega a aparecer una cámara, un rock que es consciente de que nunca ha sido subversivo, pero tampoco pantallero (“indie-rock” le dicen en el libro).

En la novela, Katz representa la libertad de dejarse llevar por las pulsiones y las pasiones internas, así como la libertad de ignorarlas (como hace con el impulso de emborracharse, debido a la historia de alcoholismo en su familia) y por eso se opone a su mejor amigo Walter, que a su vez representa la libertad de dejarse llevar por las responsabilidades, por los deberes.

Este es el Katz que, desde principios de los 80, va por el mundo (por lo menos el mundo entre Minnesota y Nueva Jersey) componiendo y tocando en su banda, The Traumatics, una suerte de ensamble punk-rock que nunca está del todo cómodo con lo que es, pues cada vez que alncanzan un éxito moderado parece un fracaso (no hay mayor derrota que el mainstream, peor desastre que tener una fanaticada y abandonar la libertad del anonimato, de la no-importancia), así que se terminan saboteando. Todo dinero ganado por Katz es rápidamente gastado para volver a la bancarrota, para no perder esa “libertad” de la pobreza, de no estar comprometido con el dinero, con el trabajo.

Pero el anonimato será imposible para Katz, por dos razones fundamentales. La primera es que su música, como él, es difícil pero atrayente, dura pero deseable; está destinada al éxito y, por más que intente evitarlo, The Traumatics tienen su fanaticada (y cuando Richard alcanza cierta notoriedad en el libro, incluso Jeff Tweedy de Wilco y Michael Stipes de R.E.M. se confiesan sus seguidores). La segunda es que Katz está contenido en una de las novelas más leídas y más populares de los últimos años, así que su nombre, su historia y parte de sus letras han pasado por miles (o quizás millones) de ojos que lo ha revivido con cada lectura y le han concedido una existencia por fuera de las páginas del libro.

Sus letras han tomado voz y su voz ahora tiene sonido pues desde, al parecer, noviembre de 2010 existen en línea (por fuera del libro) otros Traumatics, que dicen venir de Nueva York (como Katz), pero parecen quizás ser italianos y ya publicaron en iTunes “Insanely Happy“, que en el libro es mencionado como el cuarto disco de la banda, así como su “tercer” disco, mencionado en el libro como “Reactionary Splendor“. Las canciones, que se pueden comprar y bajar (algunas se pueden escuchar en su canal de YouTube), son las mismas que se mencionan en el libro:

Las personas que hayan montado esto le dieron el crédito de todas las canciones a “Richard Katz y Jonathan Franzen”. Incluso, en el video de “Dark Side of the Bar” (que en el libro afecta muchísimo a Patty, la esposa de Walter, porque le suena a la historia de su casi-encuentro con el deseado Richard) ponen una foto de la página de la novela en la que aparece la letra de la canción escrita por Richard (y a su vez escrita por Franzen); mientras que en el de “Freedom” usan un close-up del pájaro que forma parte de la portada del libro (que a su vez es símbolo y logo de una campaña parte de un esfuerzo de conservación de la naturaleza de Walter y su asistente Lalitha dentro de la novela).

Las canciones en iTunes tienen un precio y sea quien sea que haya hecho esto puede estar lucrándose de las canciones que escribió Katz en el libro (no sé cómo funcionarían los derechos de autor ahí, Franzen sólo menciona parte de las letras de algunas canciones -y apenas describe la música- en la novela y les da nombres a las demás) pero, en cualquier caso, creo que el punto es otro: que ahora Katz y los Traumatics (o al menos una versión de ellos) son tangibles en la vida “real”, en la existencia por fuera del libro.

Es más: en los comentarios del video de YouTube de “Dark Side of the Bar”, un usuario discute que la letra no la escribió Richard, sino Molly Tremaine, una de las infinitas acompañantes de Katz y miembro de los Traumatics, como si fuera uno de esos debates absurdos que se forman en video de bandas “reales”. (La página de wikipedia que habla de “The Traumatics” dice que son una banda “liderada por Richard Katz, famosamente subrayada por su aparición en la novela Freedom de Jonathan Franzen)

En una de esas lecturas de Freedom, en uno de esos momentos en los que un par de ojos le da vida a los personajes del libro, alguien decidió que Katz y los Traumatics se quedaran de este lado, del de la no-ficción y los concretó con el sonido que escuchó mientras leía las páginas en las que hasta entonces existían exclusivamente.

Pero otro Katz existe, otro Katz (con su música) ha traspasado esa barrera. Un punto de inflexión en la novela es un verano en la casa de la familia de Walter, junto a un lago sin nombre, en la que Patty y Richard deciden consumar su deseo por el otro, traicionando así al bueno de Walter. Este encuentro es el comienzo del fin del matrimonio de los Berglund y la inspiración detrás de Nameless Lake, el disco que lanzó a Katz al estrellato.

Después de desarmar a los Traumatics en algún momento de los 90, Richard recluta a otros músicos y monta Walnut Surprise que, con canciones menos punk y más pop-folk que referencian las noches de encuentros sexuales y desencuentros personales con Patty en el verdadero (verdadero dentro del libro) Nameless Lake, alcanzan una notoriedad que va mucho más allá de las bibliotecas personales de Tweedy y Stipes (incluso son nominados a un premio Grammy).

En el libro, Walnut Surprise y su disco alcanzan fama internacional. En el mundo por fuera del libro, también. Al punto de que existe en internet un Walnut Surprise (que también dice haber sido nominado a un Grammy) y Nameless Lake (con todas las canciones mencionadas en el libro) se puede comprar en iTunes y escuchar (sólo algunas canciones) en YouTube:

Los dos álbumes que les comparto en esta entrada, me parece, suenan bastante bien, especialmente Insanely Happy (que, además, suena a algo parecido a lo que pensaba mientras leía el libro). Pero, ¿está bien imponerle una voz a Katz y a sus Traumatics y Walnut Surprise? ¿Es válido cerrar otras voces, otros sonidos que esucharon otras cabezas mientras leían el libro? ¿O es esta tan sólo una de las miles posibles voces que pueden tener?

¿Qué creen?

-Pablo.

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