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American Splendor: Harvey Pekar y la caricatura de sí mismo

Fecha de publicación 27 junio, 2012 | Reseñas, Texto

American Splendor, la película de 2003 dirigida por Shari Springer Berman y Robert Pulcini, comienza con un voice-over en el que Harvey Pekar presenta tanto al Harvey Pekar que es protagonista de American Splendor, la serie de cómics que el mismo Pekar escribía, como al Harvey Pekar, interpretado por Paul Giamatti (que Harvey dice no se parece en nada a él, pero “qué importa”), que es el protagonista de American Splendor, esta misma película de la que estamos hablando.

Momento. Esto no es verdad. Antes hay otra escena: La película comienza con el Harvey Pekar de los cómics presentándose en globos de diálogo a sí mismo mientras que el Paul Giamatti -que hace del Harvey Pekar de carne y hueso- camina por las calles de Cleveland con el mismo ceño fruncido que parece ser el rasgo definitorio del Harvey de las historietas.

 

Esto tampoco es verdad. La primera escena es de Harvey Pekar (un niño actor interpretanto al niño Harvey Pekar) en 1950 intentando conseguir dulces en Halowe’en. Pero mientras los demás niños del barrio van vestidos de Superman o Batman, él simplemente va vestido de sí mismo, de “Harvey Pekar, un niño del vecindario”, con lo que, en vez de dulces, consigue miradas de confusión de una señora de media clase americana de mediados del siglo pasado.

Pero Harvey Pekar -el del voice over, el de verdad-, no encuentra esto confuso. Su vida se basa en ser otros y en que otros sean él. En ser de carne, de hueso, de papel, de tinta y de celuloide. Harvey escribió una serie de cómics llamada American Splendor desde 1976 y hasta su muerte en 2010. Dado que Harvey apenas podía dibujar palitos, los cómics eran ilustrados por algunos de sus amigos artistas.

Pero Harvey era el alma de estas historietas, literalmente hablando: cada una trataba de su vida, de la vida del Harvey Pekar de carne y hueso, de la vida de un tipo malgeniado que vive en un barrio no precisamente agradable de Cleveland y tiene un trabajo mediocre que odia y del que no está calificado para salir adelante, de su incomodidad con el mundo, de su cinismo, de su odio por la estupidez ajena, de todos sus conocidos y pensamientos mientras hace fila para pagar en el supermercado, de la vida del hombre promedio norteamericano, de la mentira que es el “sueño americano”, de esa luz tenue que apenas alumbra la existencia y nos quieren hacer creer que es todo un esplendor.

Y en la película, el Harvey Pekar (el de verdad), que presenta a los Harvey Pekar (el del cómic y el de la película -y brevemente al de una obra de teatro), recalca que todos comparten las mismas características: se llaman Harvey Pekar y son unos fracasados que no saben hacer con sus vidas.

La película entonces corta a un estudio en el que el Harvey de verdad graba el voice-over y confiesa que no ha leído todo el guión. Es decir, que las palabras que está diciendo el Harvey Pekar de la película, no son las palabras del Harvey Pekar de verdad, sino palabras que algún grupo de guionistas creyeron que el Harvey Pekar de la película debería decir.

Pero da igual. El Harvey Pekar de verdad ya sabe que él es el que está registrado como un ser humano viviente, pero que no es él el Harvey Pekar que importa, que él no es el Harvey Pekar más real, que él no sería más que un tal Harvey Pekar en una guía telefónica si no fuera por todos los otros Harvey Pekar ahí afuera. Así que Harvey (el que graba) tan solo pide gaseosa de naranja y dice que apenas miró por encima el guión para revisar “la estructura”.

Es por esto que, más adelante, el Harvey Pekar que es interpretado por Paul Giamatti da un soliloquio sobre la vez que su personaje -y quizás la persona en la que está basado- encontró otros Harvey Pekar en la guía telefónica:

 

 

Al final, reflexiona, “¿qué hay en un nombre? ¿Quién es Harvey Pekar?”

¿Qué diferencia hay entre él y los otros Harvey Pekar de Cleveland que no conoció? ¿Qué diferencia hay entre él y los Harvey Pekar de las historietas, de la obra de teatro basada en su vida, o de esta película misma en la que piensa sobre todo esto? ¿Hay alguna diferencia?

En algún momento Paul Giamatti, en su rol de Harvey Pekar, le pregunta a Hope Davis, en su rol de Joyce, la esposa de Harvey: “¿Soy un tipo que escribe sobre sí mismo en un cómic? ¿O tan solo soy un personaje en ese libro?”.

Y esto aplica a todos los personajes de la vida de Harvey que terminaron siendo personajes en las historietas, en la obra de teatro y en la película: a Joyce que camina por el estudio en el que Harvey graba sin tener muchas ganas de estar ahí; a su compañero de trabajo Toby, interpretado en la película por Judah Friedlander, actor que en una escena, a su lado, vestido como él, estudia todos sus manierismos y todos los modismos por los que se autoproclama un “nerd”; e incluso al cáncer de Harvey, que además de atacarlo en la vida real, se convirtió un personaje en una historieta llamada “Our Cancer Year” y en un personaje en la misma película.

Harvey -el de verdad- se despide diciendo que no sabe cómo quedará el Harvey Pekar de la película, pero que, en cualquier caso, no importa. Ahí estará, será una nueva manifestación de ese personaje que es persona, del protagonista de American Splendor y de él mismo. Y en cualquier caso, ahí no se detendrá esta metaidentificación, pues tras la película, Harvey y Joyce sacaron “Our Movie Year” y los personajes y las personas seguirán proyectándose más allá de sus cuerpos, más allá de sus existencias mundanas.

-Pablo.

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