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Walter, Diomedes y los frijoles recalentaos

Fecha de publicación 15 enero, 2015 | Opinión, Texto

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Por: Gabriela Supelano L.

¡Ah! Qué noche más perfecta: los dos canales privados más grandes de la televisión colombiana nuevamente enfrentados, las dos novelas más esperadas del recién nacido año daban su debut, dos historias complejas y maravillosas volvían a ser relevantes, y, para mí, surgía el mejor ejemplo de todo lo que siempre le he criticado a nuestra pendeja televisión nacional.

Por un lado Diomedes, hombre amado y odiado por mis compatriotas, por el otro Walter Blanco o White, hombre amado y odiado por el mundo entero. Por un lado, la nueva/vieja fórmula de coger a todo colombiano muerto famoso y, sí o sí, convertir su vida en novela simplona por un rating elevado. Por el otro, la vieja/nueva fórmula de coger un éxito ya establecido de la televisión gringa, traducir sus diálogos, copiar como se pueda sus planos y, voilá, rating semielevado.

Por supuesto, mi emoción no tenía fin. Me iba a poder sentar a detallar cada una de las series para criticarlas internamente y reinvindicar mi “superioridad” intelectual. Y eso hice. Pero en vez de regodearme en mi inmensa sabiduría de lo que es la buena televisión (qué gran mentira, ya que veo todo lo que por ahí me muestren, desde Mad Med, hasta Cheaters pasando por Supertiernos), lo que sentí fue frustración y tristeza. ¿Por qué carajos no hay algo mejor en la televisión colombiana?

Y créanme que no espero que Caracol de repente tenga una parrilla como la de HBO, pues creo que ningún canal privado gringo la tiene, ni francés, ni inglés. Pero, por lo menos alguito, una pequeña luz al final del túnel novelero.

Ustedes podrían argumentar que Metástasis es una idea arriesgada en Colombia, que convertir un tipo de común, con miles de fallas morales en un héroe villano es de avanzada. Pero ¿no es eso lo que han hecho las más recientes novelas de narcos y cantantes matones? La diferencia es que en esas no hay una línea con la que se juega sutilmente y se atormenta al espectador hasta el punto de no saber si realmente amas u odias al personaje principal. Esa coquetería entre el bien y el mal, que es realmente el meollo del asunto y el factor de éxito de series como Breaking Bad, no existe en la televisión colombiana. Aquí tienen que ser buenos, buenos o malos, y si son malos y protagonistas los muestran como buenos a pesar de sus malas (muy malas) acciones. Aish, qué dolor de cabeza. Todo es binario y nos lo comemos enterito. Y luego nos preguntamos por qué el conflicto es tan duro de terminar, por qué no somos capaces de perdonarnos, de ver los grises y los intermedios.

Todo termina entonces convirtiéndose en caricatura, y no de las buenas. Caricatura básica y sencilla, dibujada para un niño pequeño cuando apenas está aprendiendo sobre lo que está bien y mal. Y bajo ese parámetro una serie que se elaboró en seis años se hace en seis meses, y la intriga de esperar una semana para saber qué pasaba con Walter, se vuelve una cosa diaria. No hay tiempo ni siquiera para reflexionar en lo que pasó el capítulo anterior, o el día anterior, o la guerra anterior, hay que alimentar nuestras mentes con más porquería y, sobre todo, vender espacios comerciales.

¿Hasta cuándo la misma fórmula? Y no me vengan con la excusa de que ninguna historia es nueva, que todo ya fue escrito. Pues claro que sí, nadie está discutiendo eso. Pero las mejores obras literarias o musicales o artísticas son esas que toman sus referentes y se los tragan, los digieren y escupen o cagan de una forma orgánica. Dentro de ellas los vemos, a todos esos autores o artistas que hicieron lo mismo antes, que contaron la misma historia, pero a la vez la sentimos tan propia de quién la cagó como de cualquier otro. Este no es el caso con Metástasis. Yo, personalmente, la sentí como una mala traducción de la serie original. Mismos diálogos, planos similares, mismas situaciones, mismo todo, pero tan diferente. Precario o pobre serían dos palabras que utilizaría. Ni siquiera en la meca de la holliwoodensidad (bella palabra) se les ocurrió que uno de sus actores principales parezca un modelito de pasarela, un tipo que nada tiene que ver con el personaje que se logra construir en la versión original. Ese joven escuálido, medio feo y perdido en el mundo, del que solo te enamoras por su historia.

No es que me moleste porque sea colombiana. Todo lo contrario, me molesta porque deseo que la televisión colombiana sea mucho mejor, porque creo que hay historias que contar, que hay mucho más en este país que frijoles recalentaos de otras industrias televisivas o de nuestra misma industria. Pero nada qué hacer, la olla está caliente y los comensales hambrientos por más.

One Response to Walter, Diomedes y los frijoles recalentaos

  1. radiopachone says:

    Diomedes se parece a Walter Mercado acá.

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